in girum imus nocte et consumimur igni

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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sueño del Jabberwockey

Sueño del Jabberwockey
Enero del 2008

Soñé que estaba caminando por una callejuela, era de noche... las casas eran de estilo colonial pero estaban ruinosas, tenían las ventanas tapiadas con maderas cruzadas. La callejuela estaba iluminada con faroles de gas... empezó a llover y yo me refugié bajo el pórtico de una casona.

Entonces abrieron la puerta sigilosamente. Era una mujer muy bonita, de cabello rubio lacio y ojos azules pero estaba flaca y muy demacrada... ella me dijo: Señora, pasad. Yo no me hice de rogar, no quería quedarme afuera hecha una sopa… y además presentía algo malo y oscuro en el ambiente… algo que me daba miedo.

Entré a la casa. El salón parecía haber sido muy elegante y lujoso pero ahora estaba descuidado... había fuego en la chimenea y yo me acerqué para secarme... vi dos niños que estaban tomando sopa, uno de diez y el otro de seis años. Le di las gracias a la mujer y nos pusimos a conversar de tonterías que no recuerdo.

Un reloj cucú dio las diez. La mujer se sobresaltó, empezó a murmurar palabras mágicas de protección mientras echaba hierbas al fuego de la chimenea... le pregunté a que le temía y me respondió angustiada: Es la hora... y mi esposo no regresa.

Entonces se hizo un silencio profundo, se sintió una sensación de pesadez y hedor... y un chillido horroroso... los niños abrazaron a su madre y ella empezó a llorar... yo me asomé por la ventana y vi a un animal rarísimo, era como un gallo gigante pero con varias patas que tenía distribuidas sobre el lomo y corría como si fuera una rueda.

En eso divisé a un hombre de cabello castaño, él venía corriendo con dirección a la casa... supuse que era su esposo y le avisé a la mujer quien fue a abrirle pero el cerrojo se atascó... el hombre tocaba a la puerta desesperado... luego escuchamos los chillidos del avechucho y los gritos del pobre hombre.


Finalmente logramos abrir la puerta. El avechucho lo estaba picoteando y arrancándole pedazos de carne... yo tomé un fierro caliente de la chimenea y se lo metí en el ojo para que lo soltara, el avechucho dejó al hombre y la mujer lo metió a rastras a la casa... y en eso me desperté… pero me quedó en la cabeza una voz que decía: El Jabberwockey está atacando a la gente de Norwich, tienen que hacer algo.

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