in girum imus nocte et consumimur igni

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sábado, 2 de octubre de 2021

Dinámica LITERART 02 Escritor

LITERARTOBER DÍA 2
Concepto: Escritor
#LITERARTOBEREscritor
#Lileth
 
Don Jacinto era un anciano de raras costumbres. Pasaba las tardes sentado en una banca del parque disfrutando del aroma de las rosas mientras que su fiel perro jugaba con las palomas. Pero luego, cuando caía la noche, regresaba a paso lento a su vieja casona.
 
Entonces, en la oscuridad apenas quebrada por la débil luz de los faroles de luz amarillenta que se colaba por las hendiduras de las tablas de madera con las que había intentado tapiar la ventana de su biblioteca, se sentaba frente a su escritorio repleto de papeles amarillentos.
 
No podía evitarlo, una malsana compulsión lo obligaba a garrapatear extraños símbolos arcanos y escribir ominosas palabras de un lenguaje desconocido que aquellas indescriptibles criaturas surgidas del abismo le susurraban.
 
No había bastado con arrancarse los ojos para dejar de verlas... Ellas seguían allí, acosándolo, atormentándolo, obligándolo a escribir noche tras noche hasta el alba.
 
¡Ya no lo soportaba! Tomó su pluma y se perforó los tímpanos. Un horrible dolor que fue recompensado con el silencio... ¡Al fin había encontrado la paz!
 
Cruzó los brazos sobre el escritorio y reposó la cabeza sobre ellos. Se quedó dormido... ¡Oh no, las criaturas encontraron la manera de entrar en sus sueños!


Relato inspirado en el dibujo hecho por mi talentosa hija Ingrid Flores
Yngri https://www.instagram.com/the.blind.sheep

viernes, 1 de octubre de 2021

Dinámica LITERART 01 Cuervo

LITERARTOBER DÍA 1
Concepto: Cuervo
#LITERARTOBERCuervo
#Lileth
 
Se despertó, esperaba que todo fuera una pesadilla, pero allí estaba atado con gruesas sogas en una cruz de madera en medio del campo de trigo. El sol quemaba sobre su cabeza cubierta con un sombrero viejo y sacudió la cabeza para apartar de su rostro los mechones de su cabello rubio pajizo. Intentó liberarse de sus ataduras, pero sus brazos no tenían fuerzas, sus esfuerzos fueron inútiles.
 
Quiso gritar pero su lengua parecía de trapo y ni un solo sonido salió de su garganta. Estuvo toda la tarde rezando para que alguien pasara, lo viera y lo ayudara. Cuando el sol se ocultó escuchó el horrible graznido y vio a aquél siniestro cuervo acercándose.
 
El cuervo se acercó a él y empezó a herirlo con feroces picotazos, tenía la precisión de un torturador, le causaba dolorosas heridas pero ninguna lo suficientemente grave para aferrarse a la esperanza de la muerte. Cerró los ojos soportando su suplicio.
 
— ¿Por qué me haces esto? — pensó, incapaz de articular palabras, pero para su sorpresa el cuervo pudo leer sus pensamientos.
— Es tu castigo por haber destruido el santuario de nuestra Diosa — le respondió el cuervo.
— Yo solo talé unos árboles — refutó mentalmente.
— Exactamente — dijo el cuervo y siguió picoteándole el pecho con saña.
 
El hombre, convertido en espantapájaros por la magia de Morrigan, bajó la cabeza resignado a su fatal destino.