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jueves, 25 de mayo de 2017

Sueño de la misión, los agentes secretos y los negros

Sueño de la misión, los agentes secretos y los negros
Junio del 2007

Soñé que estaba vestida como una niña victoriana jugando en un columpio (no era yo de niña, era yo con mis 30 años vestida de niña y hasta peinada con colitas y lazos)... y estaba de lo más feliz columpiándome cuando se apareció Antonio y me dijo:

El: Hola hermosa, hoy salió sol en Sevilla.
Yo: Ah, que bien… me alegro.
El: ¿Quieres una manzanilla?
Yo: No, gracias.
El: ¿Té con rosquillas de mantequilla?
Yo: Tampoco.
El ¿Te traigo una sombrilla?

Y me decía mil tonterías y todas sus frases terminaban en "illa"... ya me tenía hasta la coronilla... entonces hastiada le dije: ¡Si quieres vamos a follar pero cállate!

Entonces abrí los ojos y vi todas las lucecitas de mi pc que está frente a mi cama y dejo encendida bajando anime... estaba acostada en mi cama y volví a quedarme dormida.



Soñé que estaba con Jonathan y otras personas que eran nuestros amigos (aunque creo que eran mas amigos de él que míos, incluidos su hermana y su primo). Estábamos en una selva filmando y tomando fotos... ése mundo (era un mundo morado) iba a ser destruido por una gran catástrofe natural provocada por el desbalance de los pilares y nosotros teníamos la misión de documentarlo todo para poder reconstruirlo después. Jonathan estaba filmando el paisaje en general y yo tomando fotos de los detalles pequeños como flores, insectos, etc. Unas personas estaban recolectando muestras de las plantas y otras capturando animales (animales comunes como tigres, lobos, osos, etc y también animales como unicornios, grifos, etc) y seleccionándolos por parejas que luego metían en una especie de Arca de Noé moderna.

Luego no sé cómo pero todos estábamos en mi casa. Jonathan estaba en la reja de la calle despidiendo a la gente y yo estaba de pie al lado de la gruta que está en mi patio con cara de al fin se van todos. La última en irse fue una chica delgada, alta y de cabello rizado rojizo... se despidió de Jonathan y se fue, entonces yo tuve un presentimiento de que algo malo le iba a suceder y quise detenerla pero ella ya había dado vuelta a la esquina.

Entonces le dije a Jonathan: No debiste de dejar que se fuera, se la van a comer las arpías, corre a ver si aún puedes alcanzarla. Pero él se alzó de hombros y me dijo: No es mi problema, además las pobres arpías también tienen que comer. Me enojé y le reclamé que como podía hablar así, que pobre la chica, que era malo... pero él me abrazó y empezó a besarme... yo seguía molesta pero con tanto besito se me fue pasando el coraje.

Ya me había olvidado de la pobre chica... Jonathan y yo estábamos debajo del jazmín besándonos mientras que mi vecino chismoso estaba mirándonos con su cara de pervertido desde su ventana, entonces Jonathan me dijo: Mejor vamos dentro de la casa. Y aquí que la cosa se puso rarísima…  entramos a mi casa, pero no era mi casa, era un dojo japonés... y había un montón de hombres vestidos con traje negro, camisa blanca y lentes oscuros, tenían pistolas... y todos eran iguales, mismos agentes secretos de una película de ciencia ficción barata.

Uno de ellos me tumbó al suelo como hacen los policías para protegerte en medio de una balacera, otro tumbó a Jonathan… allí se armó el jaleo, no sé quienes nos disparaban, yo estaba muerta de miedo, veía saltar las maderas del piso y cómo los agentes secretos caían muertos por protegernos de las balas. Jonathan y yo habíamos quedado en esquinas opuestas... hubo otra ráfaga de metralla... vi que Jonathan estaba herido en una pierna, quería ir hasta donde estaba él pero el agente secreto que me protegía no me dejaba... entonces hubo una gran explosión... después todo estaba en ruinas... los agentes secretos estaban todos muertos, había sangre, tripas y cables por todos lados… me di cuenta que ellos eran ciberhumanos.

Corrí hasta donde estaba Jonathan y vi que tenía la pierna derecha destrozada. Entonces Sither se apareció de la nada y nos dijo que teníamos que huir antes de que vinieran los escarabajos gigantes. Jonathan le dijo a Sither: Yo no puedo caminar, déjame y llévatela. Sither le respondió: Ni loco te dejaré herido y solo, me quedaré contigo y que ella se vaya.

Sither me dio su reloj que era un artilugio moderno con señal satelital, me explicó más o menos como funcionaba... luego me despedí de Jonathan y me fui. Después yo estaba corriendo en medio de la selva, era un lugar como esos que salen en las noticias donde los narcotraficantes tienen sus escondites... llevaba una mochila que me había dado Sither y pesaba un montón... miré el reloj, supuestamente tenía que leer la coordenada del lugar donde estaba una base militar aliada pero si no puedo con un teléfono celular menos con ese reloj tan moderno.

Y me llegó el condenado reloj, me lo quité y lo dejé tirado por allí... seguí corriendo, estaba cansada pero sabía que tenía que llegar a algún lugar antes de que cayera la noche. También me llegó la mochila que pesaba como veinte kilos y estaba llena de artefactos que yo no entendía, ni un paquete de galletas, ni botella con agua... y la dejé por allí.

Seguí caminando... entonces vi algo colgando de un árbol, me acerqué y era la pobre chica de cabello rizado rojizo. Estaba amarrada, despellejada, media comida por los pajarracos, llena de hormigas, con las tripas afuera y un ojo colgando... iba a decir una oración por su descanso pero ella aún estaba viva y me pidió ayuda con una voz lúgubre... quise desatarla pero estaba atada con alambre de púas, le dije que iba a ayudarla y regresé donde había dejado tirada la mochila esperando encontrar algo con que cortar el alambre... pero tampoco había ni un alicate, ni un cuchillo… tsss con Sither y su mochila de supervivencia que no sirve para nada.

Y entonces se apareció Sesshoumaru (si, el personaje de anime) diciendo que venía a buscarme por orden del reverendo… y me olvidé de la pobre chica y me fui con él.



Luego me desperté y fui al baño. Soñé que estaba viviendo con mi madre e Ingrid en una casona media derruida pero no de vieja, parecía que había ocurrido un terremoto y se habían caído los pedazos de mampostería. Salí a comprar al mercado, estaba vestida con mi jean, mi chompa y mis botas de gamuza... había dejado a mi madre y a mi hija viendo la televisión (anoto que era un televisor de esos antiguos en blanco y negro).

Llegué a la plaza y allí encontré un grupo de negros, uno de ellos con cara de ser el líder estaba diciendo que deberían de unirse e ir a la mansión del conde para exigirle la abolición de la esclavitud... compré verduras y luego fui hasta la mansión del conde, en la reja una anciana con toda la pinta de ser ama de llaves me dio un atado de ropa para arreglar.

Regresé a mi casa y me puse a arreglar esa ropa, creo que era costurera... entonces escuché un gran alboroto, salí y vi en la plaza a todos los negros reunidos con hachas y machetes diciendo que iban a linchar al conde... yo les dije que no fueran, que esperaran un poco, que en la próxima luna llena yo iba a hacer un hechizo para que el conde se quedara dormido por cien años pero no quisieron escucharme y se fueron.

Luego era el día siguiente... volví a salir al mercado para comprar víveres, me encontré con una joven negra que era mi vecina, ella estaba sentada en la puerta de su casa llorando, me dijo que su padre y sus hermanos no habían regresado... entonces yo le dije que iba a ir a la mansión del conde para averiguar.

Regresé a mi casa, tomé algunas de las prendas que tenía que arreglar y fui a la mansión del conde. El ama de llaves no me quería dejar entrar pero yo insistí diciéndole que no podía arreglar la ropa si no le tomaba las medidas al conde, entonces la anciana a regañadientes me dejó entrar... un mayordomo me guió por varios salones elegantes hasta que llegamos a una puerta supuestamente de la estancia en donde estaba el conde, el mayordomo abrió, me hizo seña de que pasara, yo pasé... y era la casa de Lucita... y estaban ella, Carmen y Mele calentando una pizza en el microondas. Luego me desperté.




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